UN “PLAN BELGRANO” PARA LA PATAGONIA Y EL PAPEL DE BARILOCHE

Por: Domingo N. G. Di Tullio / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Un “Plan Belgrano Patagónico”

Hubo un tiempo en que los pueblos y parajes patagónicos tuvieron una red ferroviaria que hoy es una postal de yuyos abandonados… La infraestructura, el turismo, la forestación, el incremento de los territorios bajo riego, la explotación de las mesetas semiáridas, así como la minería y la actividad ictícola, para mencionar algunos de los sectores más importantes en que la Patagonia necesita crecer, también merecería un “Plan Belgrano” como el planteado para diez provincias del Norte argentino.

Para ello proponemos el “PLAN FRONDIZI”, el nombre de un estadista que amó a la Patagonia. Un plan que nos sirva para acercarnos entre nosotros, potenciar nuestra producción existente y motorizar otras pensadas y soñadas para integrar y dinamizar otras zonas, así como para posibilitar el crecimiento de centros y circuitos turísticos de extraordinario potencial y atractivo, especialmente para aquellos extranjeros y argentinos que sólo tienen una imagen lacustre fijada en sus retinas, ya que esas otras bellezas son sólo ocupadas por austeros pobladores rurales o grandes terratenientes extranjeros que ven en estas extensiones, diversas y fascinantes, un potencial que pareciera que los argentinos aún no hemos descubierto.
Sólo el crecimiento, la integración y el desarrollo nos permitirán superar los escollos del olvido y otras grietas sociales alimentadas por prejuicios entre criollos, pueblos originarios y extranjeros.

Es de esperar, entonces, que las autoridades de todas las provincias del Sur, asuman la iniciativa conjunta para plantearle al nuevo gobierno nacional la necesidad y oportunidad históricas de que también es imperativo la habilitación en la Región de una iniciativa similar a la prevista para el Norte argentino. O ¿acaso el presidente Macri no tiene conciencia de la conveniencia de poner en valor los formidables recursos patagónicos?
El paradigma de interacción que el presidente Macri ha puesto en marcha entre el gobierno Nacional y las Provincias es, en principio, un buen augurio para las expectativas señaladas. Una  suerte de clima perfecto para el futuro desarrollo de la

Patagonia, esa gran marca argentina.
El papel de Bariloche

A Bariloche y a la Patagonia hay que dejar de pensarlas para empezar a hacerlas. Y hacerlas bien, sobre la base de planes estratégicos y políticas de estado porque si seguimos buscando la perfección lo único que lograremos será el estancamiento de nuestras falencias y la cristalización de nuestros fracasos. Hoy por hoy aún somos un hermoso marco de un cuadro cuya pintura es un grabado sin estilo ni destino.

Durante los últimos tres meses publiqué en este diario sendas notas intituladas “a Bariloche le hace falta un cambio copernicano” y “Aires de Roma en el Centro Cívico”, respectivamente. En ellas manifestaba varias inquietudes sobre el futuro de nuestra ciudad y la Comarca Andino-Patagónica, tales como la elaboración de un plan estratégico permanente como herramienta fundamental para darles previsibilidad, continuidad y coherencia a las futuras gestiones administrativas, o para facilitarles la implementación de políticas de estado articuladas conjuntamente con la Provincia, la Nación y el sector privado.

Hoy, mediante encuentros de trabajo sistemáticos entre las autoridades nacionales y provinciales, según se ha dicho, considero oportuno retomar esas inquietudes para observar que, de la mano de ese plan estratégico (de sus grandes definiciones y lineamientos) y de los sectores público y privado, se debería trabajar armónicamente en el desarrollo de la ciudad turística que queremos hacer de Bariloche, convocando para ello a actores locales, regionales y nacionales. Clave para que nos ayuden a emerger de esta suerte de callejón sin salida en que nos hallamos atrapados.  Callejón que nos agobia, nos encierra, nos demora y nos roba presente y futuro.

Desarrollo por cierto costoso, pero posible mediante la generación de inteligentes estímulos persuasivos y disuasivos al sector privado, especialmente en materia de infraestructura turística (hoteles cinco estrellas, salón de convenciones, terminal de ómnibus, creación de espacios alternativos de uso turístico, implementación de actividades deportivas y recreativas de soporte, etc.), fundamental también para la creación de empleo.

Porque disponiendo de esa clase de herramientas la nueva administración de la ciudad turística estará en condiciones de poder convocar y atraer al sector privado, motor esencial de su desarrollo sustentable. Y es un lugar común y reiterado oírle decir a la mayor parte de los habitantes de Bariloche que quieren que progrese su ciudad, que por ausencia de esas herramientas y políticas de estado, o a raíz de infundados egoísmos de algunos emprendedores locales, se dificultaron a su tiempo la radicación de importantes proyectos hoteleros, entre otras iniciativas.

Es como si nos hubiésemos quedado atrapados en una lucha entre emprendedores y sectores que no pueden crecer pero se entretienen evitando que otros crezcan, den trabajo y superen el corsé de los prejuicios.  
Desarrollo, por otra parte, que se iniciaría durante el mandato del nuevo intendente Gustavo Gennuso pero que, por su magnitud, seguramente éste no terminaría. Y si en virtud de ello el nuevo intendente piensa y ejecuta un plan de desarrollo sustentable sin cavilar en la inmediatez de los resultados (excepto de las cuestiones urgentes), entonces será un constructor de futuros y no un mero administrador de conflictos irresueltos y trincheras sectoriales, casi siempre contrarios al interés general.

De ahí que resulte indispensable que el plan referido (que es más que un plan de gobierno), sea terminado y aprobado, por lo menos en sus grandes lineamientos –como decimos-  a la brevedad posible. Su aplicación se constituirá, sin lugar a dudas, en un instrumento de fundamental importancia para el desarrollo armónico y sostenido de Bariloche.  

A Bariloche le hace falta un cambio copernicano

San Carlos de Bariloche fue un pueblo y es hoy una ciudad, social, política y empresarialmente compleja a la que su clase dirigente no le encuentra aún su destino y como transitarlo. En los últimos 20 años, que es cuando transitó de ser un pueblo grande a una ciudad, solo fue administrada. Con sus más y sus menos solo fue administrada. Como si fuera un Consorcio y no un cuerpo vivo de una ciudad en crecimiento.
Cada sector social, político y económico empresarial ve a esta ciudad con una visión de túnel que se agota en sus propias percepciones sectoriales y se siente ajena de la complejidad y necesidad que implica pensarse más allá del paisaje.

Estamos sobrediagnosticados. Todos conocemos que se necesita una Planificación de Desarrollo Estratégico, pero vivimos en el enunciado. Creamos Secretarías de Planeamiento, damos cursos y generamos discusiones pero, a la hora de ejecutar, naufragamos como un barco sin rumbo, atrapados en esa visión de túnel y sectorial que señalé en el primer párrafo

Bariloche es la principal ciudad turística internacional de la zona Andino-Patagónica. Sin embargo, a raíz de un cúmulo de problemas no resueltos, históricos y actuales, su oferta turística se halla muy por debajo de sus posibilidades potenciales. Es como si la inmutabilidad del paisaje hubiese paralizado la inteligencia para desarrollarlo y optimizarlo. Entre esos problemas encontramos la falta de conciencia de su clase dirigente cuya mirada, salvo honrosas excepciones, ha sido más compatible con una concepción aldeana y provinciana de la ciudad, que global.  

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El nombre de la tradición inmobiliaria

La mayoría de las veces, la cuestión se resuelve a partir de una descripción simple. En términos específicos, Espacios Patagónicos es una firma inmobiliaria que opera en Bariloche (también en otros lugares de la Patagonia y de la Costa Atlántica argentina) desde que nació, hace una década. Se trata de una empresa que se fundó, precisamente, en Bariloche a partir de una iniciativa del doctor Domingo N.G. Di Tullio, un experto en la materia, quien se encarga personalmente de la gestión junto a sus hijos, Julio Federico y Gabriel.

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